CORRIENDO POR LA VIDA

CORRIENDO POR LA VIDA

Posted by on Sep 7, 2014 in featured | 0 comments

El Día que Mereció ser Vivido…
Por Juan Carlos Maimone

La cita era en el legendario autódromo de Sebring, aquí en el Estado de la Florida, a un poco más de dos horas al Norte de Miami. Un lugar muy especial para mí, porque desde cualquier ángulo se lee enorme el nombre del edificio principal: Juan Manuel Fangio.

La invitación vino por parte del inefable Andrew Varona, alguien que vive el automovilismo en todas sus formas y facetas con el empeño del novato, pero con la capacidad de tantos años en el mundo de la velocidad, pero por sobre todas las cosas, un buen padre. La causa ameritaba la presencia más allá de algunas nanas que vengo sobrellevando: Niños Corriendo por la Vida (“Kids Racing for Life”)y vaya que valió la pena…

Kids Pits

El evento es organizado por el Pastor Stephen Zoelher y su esposa Stephanie junto a una legión de voluntarios, donde las estrellas sin dudas son los pilotos que llegan desde todo el territorio norteamericano para poner sus autos de carrera de todas las categorías a disposición de los niños con problemas de salud, muchos de ellos, la mayoría en su fase terminal.

Los autos se acondicionan con un asiento extra y una vez ataviados con todos los elementos que hacen a la seguridad, los niños cumplen con el sueño de ser acompañantes de sus ídolos lanzados a máxima velocidad en una pista plagada de historia.

Kids 1

Después del abundante desayuno, los niños fueron recibiendo sus cascos y máscaras anti flamas, para luego ser transportados con todos los cuidados desde el “Salón de la Fama” que sirvió de escenario, hacia el trazado donde los autos y pilotos aguardaban pacientemente bajo una temperatura inclemente. Pero nada importaba; uno a uno los voluntarios acomodaban y ataban a los pequeños dentro de los habitáculos, muchos de ellos en una suerte de cama acorde a sus condiciones o tamaño y a rodar, a devolver en sonrisas el momento para muchos póstumo de sus breves y dolorosas vidas.

Andy 3

Almuerzo con payasos, pilotos, para-médicos que seguían de muy cerca la situación, un cargamento de valiosos artículos que llegaron de la mano de Varona (docenas de Ray Bans de todos los modelos, televisores de última generación, vídeo juegos, un cerro de las camisas oficiales de la Selección norteamericana de fútbol y juegos de llantas de alta performance para ser subastadas) y que se transformaron en sonrisas, pero además de fondos para las familias más tocadas por la enfermedad de sus pequeños.

Un Mazda Miata de carrera totalmente blanco (de Rysa Racing, Miami) fue depositado en la puerta del edificio y mucha pintura, para que cada uno dejara su mensaje, mensajes sentidos y que maracaron el colorido testimonio de la experiencia.

Momentos difíciles, tal vez de los más duros que me haya tocado en mi carrera donde uno cree haber visto o vivido todo. Nada más lejos de la realidad, esta realidad que hubo que verla para creerla.

Un día enorme que transitamos de la lágrima a la sonrisa en forma permanente y que quedará grabado hasta en las más frágiles memorias y el título del evento creo que me eximiría de mayores comentarios. Sin embargo; vivir la experiencia nos propuso un “plus” en la vida, ese que merece ser vivido para tratar de expresarlo más allá de las palabras…

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