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AUTODROMO BUENOS AIRES

AUTODROMO BUENOS AIRES

Jul 21, 2014

Lo nuestro hay que defenderlo…
(desde Buenos Aires) Por Daniel Palacios

“Súper TC 2000 se corre hoy en el autódromo Oscar y Juan Gálvez de la Ciudad de Buenos Aires, luego de una clausura temporal de la Policía Federal por problemas edilicios en una de las tribunas. A primera hora de la mañana, pilotos, mecánicos y personal de la organización de la carrera de los 200 Kilómetros del Súper TC 2000 esperaban en la puerta del predio para poder entrar. Pasadas las 9 de la mañana se levantó la suspensión y comenzaron a ingresar….”

Así de simple es el escueto comunicado que algún periodista dejó escapar desde su teclado; aunque una revisión de los hechos, desnuda una situación que por tener carácter de vigente es inapelable y por su gravedad, merece ser destacada e investigada.

Sabemos de memoria que estamos en el país del “no pasa nada”, que los que ejercen el poder lo hacen a voluntad o conveniencia y que la corrupción guarda un estricto sentido vertical comenzado desde arriba. No obstante, cuando se toca el deporte tiene otro sentido o decididamente, no carece del mismo.

Gente

De todos los comentarios leídos o escuchados, nos partamos por prudencia o simplemente por guardar la cordura, sabiendo desde siempre que este tipo de despropósitos tienen un motivo abastecido desde lo más profundo del “que me importa” ejercido por algunos en detrimento de muchos. Pero en la misma medida, también conocemos que en el terreno de las conjeturas se aventura burda y absurdamente. En otras palabras: Saber quién es el culpable de esta enajenación y los intereses que lo mueven, es muy difícil.

Algunos hablan del desmanejo por parte del concesionario, otros de los intereses de la Ciudad de Buenos Aires que pretende el predio para un proyecto faraónico, otros que este es un plan desestabilizador de corte netamente político y debemos entender que en esta Argentina de hoy por separado o en conjunto, todo es posible más allá de detractores y aduladores.

Lo que en realidad deben entender de una vez por todas los responsables, es que son empleados precisamente de los damnificados en estos casos – léase público, trabajadores o pilotos, en ese orden – y que ni el Jefe de Gobierno, ni un politiquero de turno, ni el mismo concesionario son los dueños del Autódromo de la Ciudad de Buenos Aires, aquel que el General Perón construyera en homenaje y por pedido expreso de dos de los más grandes de la historia del automovilismo deportivo argentino (Don Juan Manuel Fangio y Don José Froilán González) y todo, absolutamente todo lo que se haga para terminar de destruir esta obra, es una afrenta al pueblo y su historia…

Fangio Froilan

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