INIANAPOLIS 500

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Posted by on May 20, 2013 in featured, Indy Car | 0 comments

Las 500 Millas de Tony Kanaan
Por John Martin

La vuelta final de la Indy Light, casi que nos hizo olvidar que había una categoría mayor, que había un evento (que paradójicamente coincide con Mónaco) y que es sin dudas el más importante del calendario norteamericano. Pero el despliegue casi increíble que propone este show incomparable (rindiendo homenaje a los Muertos por la Patria) nos sacó definitivamente del letargo. Más aún, cuando la formación apareció en la curva 4 y la bandera verde se agitó frenéticamente en el aire…

Tal vez la multitud que produce esa suerte de explosión llevada al delirio, los autos lanzados a más de 350 KPH, el sonido casi celestial de 33 bólidos pugnando por una posición, hacen que las 500 Millas sean un evento diferente en el mundo de la velocidad y como es natural, vivirlo desde adentro, tiene un sabor muy especial.

Grades

Por otra parte, las competencias en óvalos, agregan ese condimento de incertidumbre de que hasta el mismo final, no dejan predecir o pronosticar ni a los más experimentados; entonces la ansiedad se multiplica y cada minuto de su extensión pasan a ser una suerte de suplicio.

Sin embargo; esta debe haber sido una de las carreras más justas de todas las que nos ha tocado vivir, porque se subieron a lo más alto del podio los que por distintos factores extra deportivos se acomodaron en sus respectivas butacas con enormes merecimientos.

Ganó Tony Kanaan; sin dudas uno de los mejores pilotos de la categoría de la última década y que por elementos tan ajenos como impredecibles, no había podido lograr un triunfo en el legendario trazado. Pero no ganó por obra de la casualidad, ganó porque después de casi media carrera, supo poner el auto en el lugar exacto y en el segundo preciso. Con dos banderas amarillas en las postrimerías que son las que alteran el panorama de todos y de todo, con toques en los que generalmente pagan las consecuencias los que menos tienen que ver, cuando el combustible y los neumáticos no dan para más, allí estaba Tony Kanann, el Tony de la Indy, el Tony del público que le brindo una ovación poco común, como reconociendo ese mérito tan ansiado como demorado.

Tony-2

Entonces pensé en el pequeño Leo (su hijo) que a los seis años ya sabe de esto, en sus amigos incondicionales como Alex Zanardi, Max Papis, Emerson Fittipaldi o Leo Colman y en todos aquellos que conocemos desde muy cerca su dedicación, sus sacrificios y de cuanto deseaba colgarse la corona de laureles y bañarse la cara de leche como broche a sus los merecimientos.

Párrafo aparte para Carlos Muñoz, quien es su debut sobre una auto que duplica la potencia del que maneja habitualmente y tan luego rodeado en el minuto final de los monstruos sagrados de la categoría, no sólo mantuvo la frialdad y el cálculo, si no que en la definición, puso el auto y su talento donde tenía que estar para pelear lo más alto del podio. Pero esa neutralización en el último giro, le clavó para siempre la espina de la duda, de una duda que pudo fácilmente haberse convertido en realidad…

Carlos-Muñoz

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